Ritaj tiene seis añitos, con una dulzura tímida y risueña que guarda sonrisas capaces de iluminarlo todo, y estaba en el hospital cuando fuimos a probarle su traje para un desfile que se iba a realizar. En ese momento nos preguntó por su sueño… quería saber dónde estaba, sobre todo después de que hace unos días cumpliéramos el de su hermanito Rayan. Al no tener respuesta, su carita se llenó de tristeza.
Pero la magia siempre encuentra su momento.
Al rato llegó Marisol con su sorpresa. Al principio, Ritaj pensó que era solo una manta… y su expresión se quedó seria, sin saber muy bien qué decir ni dónde mirar. Pero entonces la abrió… y allí estaba: su tablet, eso que tanto deseaba con todas sus fuerzas.
Y en ese instante, todo cambió.
Su cara se iluminó con una sonrisa enorme, de esas que lo llenan todo. Una mezcla de ilusión, sorpresa y felicidad imposible de describir con palabras.
Ritaj, gracias por regalarnos un momento tan especial. Te queremos.








