Antonio David tiene 11 años y es un chico alegre, cercano y siempre con una sonrisa. Su mayor ilusión era tener un patinete para poder desplazarse con más facilidad.
El momento más esperado llegó cuando nuestros voluntarios llamaron a la puerta de su casa con el patinete plegado y un cartel muy especial: «Hoy cumplimos el sueño de Antonio David».
Su sorpresa fue enorme. Enseguida quiso probarlo y nos regaló lo más bonito que podía darnos: su alegría, su emoción y una sonrisa de esas que iluminan el día.
Y, para que pudiera disfrutar de su nuevo patinete con total seguridad, unos días después recibió también en casa el casco que Pídeme la Luna le había preparado.
Cada sueño cumplido nos recuerda que los pequeños gestos pueden llenar de ilusión el corazón de un niño. Gracias a todas las personas que hacéis posible que sigamos alcanzando la luna para ellos.
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