Hoy hemos cumplido el sueño de Isabela, una preciosa niña de 9 años.
Cuando llegamos a su habitación del Hospital estaba medio dormida y cansada, pero en cuanto supo que veníamos a cumplir su sueño, la emoción fue inmediata.
Al decirle que en la cama no podía recibir el regalo porque era grande, nos miró muy seria y dijo: “Ya no serán mis colores… seguro que es un televisor”.
La sorpresa fue aún mayor cuando vio su primer paquete: ¡sus colores profesionales, acrílicos y libros para colorear! Su cara se iluminó de alegría, y más todavía cuando apareció un caballete lleno de pinturas, lienzos y hasta un trípode.
Pero lo mejor estaba por llegar… el último regalo. Al abrir la caja y descubrir un tocador, Isabela no pudo contener los gritos de emoción. Y cuando vio que, además, era rosa y con luz en el espejo —tal como lo había pedido—, repetía una y otra vez lo feliz que estaba.
Porque los sueños, cuando se cumplen, iluminan no solo los ojos de un niño, sino también el corazón de todos los que lo acompañan.
Disfruta mucho de tu sueño Isabela, ¡te queremos!
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