Nuestro protagonista es Christian, tiene 12 años y una mirada que lo decía todo incluso antes de saber lo que estaba a punto de pasar.
Nuestros voluntarios entraron en su habitación y la sorpresa fue absoluta. No se lo esperaba. Al principio, desconcierto… y en cuestión de segundos, esa cara de “¿esto va en serio?” Sus ojos empezaron a brillar, la sonrisa se hizo enorme y la emoción llenó cada rincón.
Entre risas y bromas con su gorra, el ambiente se volvió mágico. De esos momentos que no se pueden planear, solo sentir.
Y entonces llegó su gran sueño… una PlayStation 5.
Cuando la tuvo delante, se quedó flipando. La miraba, la tocaba, volvía a mirarla… como si necesitara comprobar que era real. Y sí, lo era.
Hoy, en Granada, la ilusión volvió a llenar una habitación de luz..
Gracias a todos los que hacéis posible que sigamos cumpliendo sueños y llevando momentos de alegría a nuestros niños.
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