Estamos en pleno mes de Agosto y cuando muchas actividades se paralizan por unas merecidas vacaciones, esto no puede ocurrir en la asociación Pídeme la Luna, porque nuestros niños de Oncología del Hospital Infantil de Jaén continúan soñando pero despiertos, ya que sus sueños siempre se hacen realidad; nuestros niños no pierden el tiempo para ilusionarse, para estar alegres, para ser felices y hacer felices a los demás porque eso es lo que continuamente nos transmiten a todos: ilusión, alegría y esperanza; por lo tanto, esta fábrica de sueños ha de seguir funcionando para ellos al más alto rendimiento.

«Pídeme la Luna y te la intentaré alcanzar, con tal de que tus sueños se hagan realidad» este será siempre nuestro lema, nuestro gran proyecto y nuestro único objetivo: hacer felices a nuestros niños, cumplir todos sus sueños y alcanzar para ellos… ¡¡la luna!!

Esta vez ha sido Laura, una preciosa niña de 13 años la que por fin cumpliría su gran sueño: conocer personalmente al cantante asturiano Melendi y asistir con sus padres al concierto que daría en la ciudad de Linares con motivo de las fiestas de San Agustín.
El alcalde de Linares, Juan Fernández y la concejala de Cultura y Festejos Macarena García tampoco se han tomado vacaciones para poner a disposición de nuestra asociación todos los medios, sin escatimar esfuerzos, hasta conseguir que el día 29 de Agosto fuera para Laura y para todos nosotros una noche inolvidable,» tratando de alcanzar el cielo, pero con los pies en la tierra» muchísimas gracias querido alcalde, muchísimas gracias Macarena por vuestra generosidad y espíritu de servicio y sobre todo por saber estar a la altura y saberse poner en el lugar de los demás.

Laura sólo sabía que iba al concierto, quisimos mantener la sorpresa hasta el final para que pudiera disfrutar con la mayor intensidad, y cuando se vio junto al cantante cara a cara hablando con el, sus preciosos ojos se llenaron de lágrimas como respuesta de emoción y gratitud fundiéndose con su madre en un tierno abrazo que siempre quedará grabado en nuestra retina; no hay palabras para describir lo que todos vivimos en esos momentos, mientras Laura decía sin parar ¡gracias, gracias, gracias!

Gracias, cómo no a ti también, querido Melendi por esa gran dosis de felicidad que con tanta naturalidad has sabido inyectar en el corazón de Laura y que sin duda ha sido para ella una magnífica terapia.