Cuando los sueños se cumplen

Soñar siempre es bonito cuando se hace con ilusión y sobre todo con esperanza, pero cuando ese sueño se hace realidad… entonces el despertar es maravilloso: la felicidad llena la vida y la magia lo inunda todo. Esto es lo que hemos podido vivir el pasado fin de semana junto a nuestros niños de Onco-Hematología del Hospital de Jaén, que como en otras ocasiones, de la mano de la Asociación Pídeme la Luna han vuelto a soñar despiertos convirtiendo uno de sus grandes sueños en una gozosa realidad: NADAR, JUGAR Y BAILAR CON LOS DELFINES en Portugal.
Acompañados por sus familias, por un equipo sanitario compuesto por un médico, cuatro enfermeros y una auxiliar de enfermería, por algunos miembros de la junta directiva de la asociación y varios voluntarios, el viernes nos dirigimos a la ciudad de Sevilla que nos recibió con un tiempo estupendo, lejos de las altas temperaturas sufridas en días anteriores.
El hotel Alcora nos dio a todos una cariñosa bienvenida en sus jardines y unos obsequios que agradecemos de corazón. La tarde estaba llena de sorpresas: un crucero en barco por el Guadalquivir -en el que nuestros campeones lo pasaron genial- y a continuación una gran caravana con 15 coches de caballos nos esperaba en la Torre del Oro para pasearnos por los lugares más emblemáticos de Sevilla.
Al día siguiente la emoción y la ilusión crecían, pues nuestro autobús se dirigía al Algarve portugués convertido en una fiesta: canciones, chistes, películas de Disney, chucherías preparadas con cariño por los voluntarios etc.
Llegamos por fin al Parque Zoomarine y allí, tras ponerse el traje de neopreno y recibir una clase magistral de los monitores, esperaban a nuestros niños sus amigos los delfines para hacer que este día fuera inolvidable además de una auténtica terapia, pues si una imagen vale más que mil palabras, viendo sus caras queda dicho todo.
Un gran broche de oro pondría fin a este maravilloso viaje, cuando el domingo fuimos invitados por la Hermandad de la Esperanza de Triana y el Cristo de las Tres caídas para dejar en sus brazos tantas historias llenas de dolor pero también de alegría, ilusiones y esperanza, de lucha diaria y superación: los niños ofrecieron a la Virgen su camiseta de Pídeme la Luna, unas chucherías y flores. Sus madres y las enfermeras también hicieron sus peticiones y dieron gracias por tantas cosas… Es difícil describir la emoción que todos vivimos en esos momentos. Agradecemos a la Hermandad de Triana su cariñosa acogida, especialmente a Lola y Pepe.
Tras un almuerzo en el McDonald´s de San Juan de Aznalfarache -donde también nos recibieron con bonitos detalles y obsequios- regresamos a Jaén felices y pensando ya en el próximo sueño.
Damos gracias de todo corazón a todas las personas que han colaborado con distintas iniciativas solidarias, poniendo su granito de arena para que este gran sueño sea ya hoy una realidad.